¿Y el voto abstencionista de la Argentina?

NetaMacriLa Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) es un organismo de las Naciones Unidas que se fundó para contribuir a la paz y a la seguridad en el mundo mediante la educación, la ciencia, la cultura y las comunicaciones.

El Comité Ejecutivo de la UNESCO votó una resolución que dice que Israel no tiene soberanía en Jerusalém. Un total de 22 países votaron a favor de la resolución, 10 en contra y 23 se abstuvieron, con la extraña coincidencia que el evento tuvo lugar precisamente el Día de la Independencia de Israel.

El ex secretario general de la ONU Ban Ki-moon y la directora de la UNESCO Irina Bokova se han distanciado en varias oportunidades de estas resoluciones de la UNESCO respaldada por Palestina, que definitivamente niega los vínculos del judaísmo y del cristianismo con el Monte del Templo y su Muro de los Lamentos.

La directora de la Unesco Irina Bokova ha manifestado: "…el patrimonio de Jerusalén es indivisible y cada una de las comunidades tiene derecho al reconocimiento explícito de su historia y su relación con la ciudad. Negar, ocultar o querer borrar una u otra de las tradiciones judía, cristiana o musulmana, pone en peligro la integridad del sitio y va en contra de los motivos que justificaron su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. La protección del patrimonio de Jerusalén es parte de una visión más amplia de la paz y la lucha contra todas las formas de negación de la historia judía, la deslegitimación de Israel y el antisemitismo”.

Del secretario general de la ONU Ban Ki-moon “reitera la importancia de la Ciudad Vieja de Jerusalén y sus muros para las tres religiones monoteístas, y subraya la importancia de los vínculos religiosos e históricos de los pueblos judíos, musulmanes y cristianos con ese sitio sagrado…desconocer los vínculos de las tres religiones con los sitios sagrados sólo alimentará la violencia y el radicalismo”.

El primer ministro, Biniamín Netanyahu explicó: “En los últimos días se hicieron numerosas conversaciones con los líderes de esos países, sus jefes de gobierno, ministros de Exteriores, y así también lo hicieron los hombres de la cancillería, con respecto a esta absurda votación. Como resultado el número de países que aprobaron la resolución se está reduciendo. Ahora hay más países que se abstienen o que apoyan a Israel, que países que se oponen a Israel. Eso es un cambio, por primera vez. Hace un año eran 32 países, hace medio año se redujo a 26, ahora bajó a 22. Pero yo estoy interesado en reducir completamente el número para que no haya más votaciones”.

Evidentemente esta locura maratónica de votaciones anti israelíes impulsada con éxito hasta el momento por el lobby palestino intenta negar la herencia judía sobre Jerusalem y la Tierra de Israel desde un lugar como la UNESCO que no tiene ninguna legitimidad para decidir sobre estos temas históricos y por ende estos operativos están destinados al fracaso total y final a pesar de sus grandes estridencias negacionistas que aun arrastran a muchos gobernantes honestos y bien intencionados.

¿Y el voto abstencionista de la Argentina?
En el año 2016 yo me interrogaba sobre este tema: “¿A qué categoría pertenece el voto abstencionista argentino en la UNESCO?, ¿A la falta de interés en el tema?, ¿Para evitar colisionar con el voto anti israelí?, ¿Para rechazar la legitimidad de la propuesta de desvincular al judaísmo?”

En la República Argentina ha habido un cambio de gobierno que ha hecho girar drásticamente la política exterior argentina. Desde un régimen declaradamente pro palestino y anti israelí como fue la autoritaria administración de Cristina Kirshner con esa guinda que corona el postre del memorándum de entendimiento con Irán hasta el surgimiento de un gobierno democrático y abierto al concierto de naciones democráticas del mundo, con excelentes relaciones institucionales con el Estado de Israel y con la Comunidad Judía Argentina como lo es la actual administración de Mauricio Macri, transcurriendo en pocos meses desde el negro al blanco que transformó el voto radicalmente anti israelí y antisemita de la gestión anterior por el abstencionismo actual.

Como ciudadano argentino, judío y sionista me hubiera encantado verlo a Mauricio Macri envuelto en una bandera israelí pero esta pretensión mía sería grotesca porque la Argentina está compuesta de una gran diversidad de colectivos sociales y no podemos pretender pararnos en posiciones hegemónicas. Yo también celebro el contrastante cambio que se produjo en la Argentina, aunque falte mucho más y debamos trabajar incansablemente para que así sea, aunque mi corazón este siempre vestido con la bandera israelí y mi alma vague eternamente por las callejuelas de mi Jerusalém Judía.

En este sentido comprendo íntimamente sobre el sentido de agradecimiento de las declaraciones del Presidente de la DAIA, Ariel Cohen Sabban, (injustamente incomprendido y malinterpretado) que como dirigente de una entidad que representa políticamente a la Comunidad Judía Argentina entienda y celebre el nuevo rumbo que esta transitando en el mundo nuestra querida Argentina, una señal muy positiva que ilumine cada vez más la verdad histórica de una Jerusalem Judía.

Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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