¿Cómo resolver la grieta comunitaria?

Sin futuro judío no habrá judaísmo argentino
 
Cuando hablamos de grieta estamos utilizando una expresión que tuvo su origen en la realidad política de la Argentina de los últimos años pero cuando la trasladamos a nuestra comunidad judía nos damos cuenta que no se condice con las vivencias cotidianas del judío de todos los días, del judío de la calle que no vivencia una sensación de grieta y como conclusión nos estamos refiriendo fundamentalmente al ámbito de nuestra dirigencia comunitaria.
 
No se han podido concretar los dos últimos llamados a elecciones de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y eso de por si es grave para el futuro inmediato y mediato de nuestra comunidad pues esta situación conflictiva ha dado intervención a la justicia argentina que evidentemente es un ámbito extracomunitario y esto puede llevarnos a un riesgo muy grande, que esto concluya con una intervención externa a la AMIA con la consiguiente posibilidad de una ruptura interna permanente que significaría lisa y llanamente que en esta gran familia sus partes integrantes se puedan escindir definitivamente y esto debilitaría definitivamente al judaísmo argentino.
 
Sabemos que todos los seres humanos y en particular los judíos, queremos vivir en democracia y esto implica nada mas y nada menos que somos inexorablemente iguales ante la Ley pero a su vez sabemos que nuestra naturaleza humana conlleve a que seamos todos diferentes, que tengamos estilos de vida y costumbres diferentes, que pensemos con nuestras diferencias, que presentemos aspectos físicos, psíquicos y emocionales diferentes, que propongamos soluciones a nuestros problemas de diferentes maneras pero que estemos integrados en un espacio donde la natural diversidad comunitaria nos enriquezca y nos permita crecer juntos. Iguales pero diferentes.
 
Es de vital necesidad comunitaria resolver el conflicto, sacarlo de los espacios extracomunitarios, permitir que los carriles lógicos permitan elecciones y consensos democráticos donde las voluntades judías mayoritarias avalen conducciones con soluciones acordes con nuestros valores judíos y con nuestro futuro judío.
 
Aprendamos de nuestras propias experiencias históricas donde nuestros ancestros superaron prodigiosamente las tremendas dificultades de sus respectivas épocas con pragmatismo, creatividad, con espíritu solidario y dejando de lado los intereses personales y sectoriales.
 
Aprendamos de nuestro Estado de Israel donde se transcurre la vida nacional en medio de amenazantes conflictos y acechanzas del terrorismo fundamentalista pero se pudo viabilizar una sociedad multicultural sorprendente donde han confluidos afluentes humanos de todos los rincones del mundo, donde conviven exitosamente idiosincrasias, culturas e intereses extremadamente diversos y se pueden poner de acuerdo en como continuar la vida, en como crecer mirando hacia delante y siempre resolviendo esos conflictos que son inherentes al ser humano pero que enaltecen al país con la maravillosa posibilidad de poder superar las diferencias.
 
Aprendamos a buscar las soluciones dentro de nuestra comunidad, dentro de nuestra herencia judía, dentro de nuestros valores judíos, de nuestro consenso comunitario, de nuestras necesidades peculiares, de nuestra identidad judía y de nuestro futuro judío.
 
Aprendamos que en Argentina, sin futuro judío no habrá judaísmo argentino.
 
Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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