AMIA, ¿Y después de las elecciones qué…?

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Transcurrieron las elecciones en AMIA del 30 de abril del 2017 luego de dos intentos fallidos anteriores y un año de postergación, donde los resultados ya fueron analizados por muchos medios periodísticos comunitarios y nacionales donde se habló de ganadores, perdedores, mayorías, minorías, protagonismos y autoexcluidos.

Hoy la realidad está decididamente orientada hacia la constitución de una nueva Asamblea de 90 socios que elegirá al Presidente y demás miembros de la Comisión Directiva para protagonizar los destinos inmediatos de la AMIA en este periodo 2017-2020. El Bloque Unido Religioso con sus 70 representantes en la Asamblea, la alianza Avodá, Likud, Unidad Comunitaria y Sionistas Apartidarios con sus 12 miembros y el Movimiento Conservador Masortí con sus 8 bancas serán los protagonistas.

Podemos hablar de quien triunfó y de quien cedió posiciones en estas elecciones pero lo verdaderamente importante en estas peculiares circunstancias es pensar como se puede crear un escenario inmediato donde la verdadera ganadora fuera la totalidad de la Comunidad Judía, sabiendo que el BUR posee mayoría absoluta en la nueva Asamblea de Representantes de AMIA y puede gobernar la Institución con una Comisión Directiva integrada por sus propios miembros o atenerse a la tradicional costumbre de que todas las listas que participaron en la elección estén representadas en el futuro gobierno comunitario.

Para que la Comunidad Judía de Buenos Aires sea la gran beneficiada de estas complejas circunstancias por las que viene atravesando tendrá que incluir en su comisión directiva y en todos sus instancias de debates y decisiones a sectores representativos de las minorías en el resultado eleccionario e incluso con la participación inclusiva de aquellos sectores que no participaron por diversos motivos del acto eleccionario porque esto garantizaría plenamente el acompañamiento de esta futura gestión por el conjunto de votantes oficialistas y necesariamente por un conjunto crítico y responsable que aseguraría la existencia de una oposición constructiva que arrojaría grandes avances y logros para toda la comunidad.

La comunidad judía de Buenos Aires debe bregar incansablemente por mantenerse unida porque la unidad es la síntesis de un pensamiento democrático, que asegure el gobierno de las mayorías pero que respete la existencia de diferentes posiciones, que no pretenda representar a un solo pensamiento y que se genere desde la participación, el diálogo y el debate en la búsqueda de un prometedor futuro común.

Esta unidad debe tener como principal objetivo la vigencia y la continuidad de nuestra fe ancestral, de los valores éticos que nos legaron nuestros antepasados, de los irrenunciables vínculos que nos unen con el Estado de Israel y todas las comunidades judías del mundo, asegurándose así nuestra realización plena como judíos orgullosos de serlo pero a su vez perseverando en ser plenos ciudadanos argentinos y asumir activamente todos los desafíos que nos demande esta Comunidad Judía Argentina de la que somos parte integrante y estamos indisolublemente inmersos.

Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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