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Pobreza, desigualdad y exclusión social

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“Nada es más difícil de soportar que la pobreza…”

"Nada es más difícil de soportar que la pobreza. Porque aquel que está golpeado por la pobreza es como alguien a quien todos los problemas del mundo los azotan y todas las maldiciones descienden sobre él". Midrash (Exodo 31).

Según datos divulgados por la organización humanitaria Oxfam, cerca de la mitad de la riqueza mundial está en manos del uno por ciento de la población.

Los cálculos de Oxfam del 16 enero 2017 expresan: “Ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, 3.600 millones de personas”.

“Con datos nuevos y más precisos sobre la distribución de la riqueza global podemos calcular que la mitad más pobre del mundo posee menos riqueza de lo que inicialmente se estimaba. De haber contado con estos datos el pasado año, Oxfam habría estimado que nueve milmillonarios –y no 62, como calculó entonces– poseían la misma riqueza que la mitad más pobre del planeta”

Oxfam nos advierte que la masiva concentración de recursos económicos en esa minoría estimula a que los gobiernos se dediquen a servir a esa élite acaudalada con "políticas fiscales injustas, prácticas corruptas y arrebatando los ingresos naturales a los ciudadanos".

"No puede haber una sociedad floreciente y feliz si la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados" Adam Smith "La Riqueza de las Naciones".

Pobreza, desigualdad y exclusión social en la Argentina.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos, en base a los resultados de la encuesta de hogares informó que el 32,2% de la población económicamente activa se encuentra en la pobreza. Uno de cada tres habitantes en Argentina es pobre y la indigencia afectó al 6,3 % de los ciudadanos, que es el sector de la población que no pudo reunir ingresos suficientes para poder proveerse de los mínimos alimentos para poder cubrir sus necesidades básicas proteicas y calóricas.

"Nos acostumbramos a levantarnos cada día como si no pudiera ser de otra manera, nos acostumbramos a la violencia como algo infaltable en las noticias, nos acostumbramos al paisaje habitual de pobreza y de la miseria caminando por las calles de nuestra ciudad". De Jorge Bergoglio.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, hizo un llamado por el hambre en Sudán del Sur: "Si no actuamos inmediatamente, un millón de personas podrían sufrir una hambruna en los próximos meses". "Millones (de sudaneses del sur) pasan hambre hoy y constatamos muy altos niveles de malnutrición entre centenares de miles de personas desplazadas por el conflicto, en particular entre las mujeres y los niños".

Cuando miramos la hambruna de Sudán por TV y cambiamos de canal para ver tonterías.... somos cómplices de alguna manera.

En lo niños, la pobreza contribuye a la desnutrición, que es un factor importante en más de la mitad de las muertes de menores de cinco años en los países en desarrollo. Alrededor de 300 millones de niños y niñas del mundo se van hambrientos a la cama todos los días y más de un 90% sufren desnutrición a largo plazo y carencia de micronutrientes.

"Ansiaban escaparse de su miseria, pero las estrellas quedaban demasiado lejos" Friedrich Nietzsche

Muchas veces no nos queremos inmiscuir con los temas económicos como si esto perteneciera únicamente al área exclusiva de grandes y prestigiosos especialistas pero en la era de las comunicaciones tenemos la posibilidad de conocer y meternos con la cruda realidad que nos circunda.

Es tiempo de que dejemos de ignorar que actualmente millones de personas están condenadas a subsistir con menos de un dólar por día, y que la mitad de la población mundial vive con apenas 2 dólares diarios.

Hoy es evidente que la desigualdad mundial aumenta rápidamente y también crece la desigualdad entre "pobres" y "ricos" dentro de cada país. Desde el año 1900 el ingreso medio en los países ricos con respecto a los pobres tenía una proporción de 1 a 4 y que hoy, en plena era de la globalización, la proporción es de 1 a 30.

La persistencia de la pobreza y la desigualdad en el mundo de hoy no se puede justificar, la brecha entre ricos y pobres sigue aumentando día a día. Hoy, más de 3.000 millones de personas carecen de una vida digna a causa de la pobreza y el hambre; el desarrollo sostenible en el planeta está seriamente amenazado porque una quinta parte de la población mundial consume irresponsablemente, con la sobreexplotación de los recursos naturales.

"…Venden al justo por plata,
Y al necesitado por zapatos;
Ellos, que codician hasta el polvo de la tierra
Que se encuentra sobre las cabezas de los pobres,
Y desvían el camino de los humildes"
Amós 2:6-7; cf.5:11

Mientras tanto el resto del planeta sigue girando con su injusta rutina habitual donde millones y millones de dólares son destinados a la fabricación de sofisticados armamentos para la industria de la muerte, millones y millones de dólares van dirigidos en forma insulsa al consumo de productos suntuosos y extravagancias superfluas, millones y millones de dólares se dilapidan impúdicamente en pornografía y prostitución, miles y millones de dólares se gastan en los monumentales circos deportivos donde solo le dan a la gente circo pero no pan es decir circo sin pan.

El crecimiento económico espectacular generado en los últimos años no ha contribuido a garantizar los derechos humanos ni a mejorar las condiciones de vida; al contrario, ha aumentado la desigualdad y la injusticia hasta niveles realmente escandalosos.

Los Sabios de mi pueblo dijeron: "Si todos los problemas estuvieran reunidos de un lado y la pobreza del otro, la pobreza sería mucho más grande".

¿Se pueden mejorar estas realidades que vivenciamos cotidianamente?
Como nos decía Ernesto Sábato: "El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria".

Hoy, en lugar de que trabajemos mancomunadamente por un orden social más justo en la sociedad, la gran mayoría de nosotros los seres humanos, apenas sobrevivimos abrumados por sentimientos de pesimismo, frustración, egoísmo, materialismo y hedonismo, que nos impide enfrentar estas injusticias que ensombrecen nuestra vida y la de los demás.

Por todo esto debemos oponernos activamente a las injusticias que percibimos en nuestra rutina cotidiana, trabajar incansablemente por la justicia social desde nuestras imperfecciones y debilidades, atrevernos desde nuestros humildes lugares a hacer de este mundo un lugar realmente digno de ser vivido.

Guido Maisuls
Buenos Aires, Argentina
Periodismo de opinión e investigación
www.identidades.com.ar

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