¿Quienes son los judíos para los judeófobos?

antipalestinoLos especialistas expresan que una fobia es la personificación del pánico o miedo que manifestamos cuando tenemos un sentimiento de odio o rechazo hacia algo o alguien. Ejemplos de fobias abundan. La xenofobia: temor y odio a los extranjeros o extraños. La islamofobia: temor y odio a las culturas islámicas o musulmanas. La judeofobia: temor y odio hacia lo judío. Y tantas otras, imposibles de enumerar.

Los psicólogos y psiquiatras han llegado a la conclusión que uno de los elementos básicos de la fobia es el prejuicio, la tendencia a juzgar de antemano, a "prejuzgar", a emitir juicio sobre un tema u objeto antes de analizar las evidencias o las experiencias previas.

La judeofobia es el miedo extremado e irracional a los judíos, a su cultura, a su historia, etc. que en lo superficial se manifiesta como rechazo y odio acentuado a la presencia real o virtual de los judíos.

La judeofobia es la expresión desembozada de un autentico racismo primitivo. Así como el racismo blanco niega a los hombres de color sus derechos básicos. Así como el Islam fundamentalista niega a las demás creencias su razón de ser. Así como el nazismo negó el derecho a la vida a los judíos, gitanos, discapacitados y homosexuales, los judeofobos le niegan al pueblo judío el derecho inalienable a vivir, crecer y realizarse donde quiera que vivan. La judeofobia es simplemente racismo porque es una simple y burda expresión de anti humanismo.

“La judeofobia es una psicosis, como tal hereditaria y como enfermedad hereditaria de más de 2.000 años”. "La judeofobia es una variedad de demonopatía....para los vivientes el judío es un cadáver, para el nativo es extraño, para el sedentario un nómada, para el propietario un mendigo, para el pobre un explotador y un millonario, para el patriota un apátrida, para todos un rival odiado" según León Pinsker quien en 1882 define la judeofobia como una enfermedad socio-patológica contra los judíos.

Una mentira judeófoba es una historia inventada o falsificada para incitar a la discriminación y a la xenofobia. Un ejemplo típico es la vieja y reincidente teoría de la conspiración judía, asentada en viejos mitos tan arraigados en las diferentes sociedades contemporáneas gracias a tanto machaque realizado intencionalmente durante largas centurias.

Los judíos como todos los seres humanos no son perfectos y tienen muchas debilidades aunque ello no justifica las falsas acusaciones según las cuales crucificaron a Jesús, bebieron la sangre de niños cristianos, envenenaron los pozos de agua, practicaron la usura, quieren dominar el mundo e inventaron para ello la masonería, el sionismo, la democracia, el capitalismo, el comunismo y una lista tan larga que temo aburrirlos si la prolongo indefinidamente.

¿Quienes son los judíos para los judeófobos?

Los pensamientos judeófobos son completamente contradictorios, irracionales y confusos Para los judeofóbos, los judíos son seres duales y desdoblados pues:

Son los que se aferran a la tierra de Israel y a su vez son empedernidos cosmopolitas.

Son explotadores capitalistas y también agitadores revolucionarios marxistas.

Son agresivos militaristas y a su vez pusilánimes pacifistas.

Son los que se adhieren a una religión constituida pero son también agentes de marcados cambios radicales.

Son el pueblo dedicado a la Ley escrita y mientras tanto son moralmente decadentes.

Son el pueblo elegido pero pertenecen a una especie humana de categoría inferior.

Son acentuadamente orgullosos y a la vez huidizos y solapados.

Son los precursores del individualismo e impulsores del colectivismo.

Son los culpables de crucificar a Cristo pero fueron los inventores del cristianismo.

Son en su ficción fantasiosa, los que detentan absolutamente el monopolio del mal.

"Si el judío no existiera, el antisemita lo inventaría".
Jean Paul Sartre

Algunos ejemplos de Judeofobia reciente:

La judeofobia de Abu Mazen

Hace pocos días, el presidente palestino Mahmud Abbás sentenció: "Hace sólo una semana, un grupo de rabinos en Israel anunció, e hizo un anuncio claro, exigiendo al gobierno que envenene el agua para matar a los palestinos" y fue ovacionado con gran entusiasmo por los legisladores de la Unión Europea.

Abu Mazen estudió leyes en Egipto y después continuó su formación en la Universidad Oriental en Moscú donde concluyó sus estudios con la siguiente tesis doctoral: “La Conexión entre el Nazismo y Sionismo 1933-1945”. Luego publicó un libro con un título algo diferente: “La Otra Cara: la Conexión Secreta entre los Nazis y el Movimiento Sionista”. Un pensamiento muy afín al del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.

En su tesis, Abu Mazen intenta deslegitimar al movimiento sionista, inventando el supuesto acuerdo de 1935 entre las autoridades nazis y la dirigencia sionista de aquella época, que permitieron la fuga de los judíos alemanes a Palestina a cambio de sus propiedades. Con esto intenta, en forma descarada, demostrar que el movimiento sionista colaboró con el nazismo en épocas del Holocausto.

En el prólogo a su libro, Abu Mazen relativizó el número de víctimas del Holocausto judío más acentuadamente que en su disertación, negando los datos habitualmente aceptados. También argumentó en su libro aunque no en su di-sertación, que las cámaras de gas no fueron utilizadas para el exterminio, coincidiendo así con las afirmaciones del conocido negador del Holocausto Robert Faurisson.

La judeofobia de Hamas

"El día del Juicio Final no llegará hasta que los musulmanes se enfrenten a los judíos y los maten. Entonces, los judíos se esconderán tras las rocas y los árboles, y las rocas y los árboles gritarán: Oh musulmán, hay un judío escondido detrás mío, ven y mátalo". (Artículo 7) Carta Fundacional de Hamas.

La judeofobia anti israelí

Dice el pensador Pierre-André Taguieff: “Israel es la encarnación de Occidente para los antioccidentales, del imperialismo para los antiimperialistas, del infiel para los islamistas, del racismo para los pro palestinos. Sobre este país se acumulan los estereotipos negativos. Es percibido como el Estado que sobra, que debería desaparecer para que la humanidad quedara libre del Mal. Este trato, absolutamente demonizador, es exclusivo para Israel"

La Judeofobia rusa:

En el año 2005, parlamentarios de la Duma Estatal rusa exigieron que el judaísmo y las organizaciones judías fueran prohibidos en Rusia, acusándolos de realizar sacrificios humanos, controlar las finanzas rusas y del mundo, fogonear los conflictos étnicos en Rusia y estimular el odio contra ellos mismos.

La judeofobia islámica.

En el 2003, el Primer Ministro malayo Mahathir Mohammed recibió una ovación estruendosa de los 57 miembros de la Organización de la Conferencia Islámica: "...hoy los judíos gobiernan este mundo por poder. Ponen a otros a pelear y a morir por ello... Inventaron el socialismo, el comunismo, los derechos humanos y la democracia para que perseguirlos parezca ser erróneo, para que puedan disfrutar de derechos iguales a los del resto. Con estos han ganado el control de los países más poderosos y ellos, esta pequeña comunidad, se han vuelto un poder mundial".

La Judeofobia iraní:

Según el vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Rahimi: los sionistas y el Talmud son responsables del narcotráfico pues durante un acto celebrado en Teherán por el Día Internacional Contra el Abuso y el Tráfico de Drogas expresó que "el abuso de drogas en todo el mundo tiene sus raíces en las enseñanzas del Talmud.

La Judeofobia de "Mi lucha" de Adolf Hitler.

La lamentable reedición 2012 en Alemania del libro "Mi lucha" ("Mein Kampf") de Adolf Hitler, prohibido desde 1945 cuando fue aprobada la ley que impide divulgar ideas nazis. Esto significa una espantosa puerta abierta a la previsible y múltiple reedición de este libelo de odio a lo largo y ancho de este sufriente planeta.

La Judeofobia de Los Protocolos de los sabios de Sión.

Son un ejemplo de una grotesca literatura paranoica y conspirativa donde los judíos siempre conspiran detrás del telón para dominar el mundo como un monstruoso pulpo de múltiples brazos, obedeciendo siempre a una autoridad oculta, los enigmáticos y sombríos "Sabios de Sión".

Reflexionaba el inolvidable Elie Wiesel: "¿Cómo explicar, tantos años después, con tantos esfuerzos hechos para rescatar, desarrollar, difundir la memoria de la Shoah, un incremento de actos antisemitas? ¿Cómo explicar este incremento después de la Shoah misma? ¿Que catástrofe será necesaria para erradicar el antisemitismo?".


Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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¿A quién pertenece Jerusalem?

montedeltemploEl Monte del Templo o Har Habait (Monte de la Casa), un área de unas quince hectáreas y situado en la ciudad vieja de Jerusalén, es el lugar más sagrado de la Tierra de Israel para el judaísmo pues en su Monte Moriá y según el relato bíblico se realizó el sacrificio de Isaac.

El sitio de "La piedra del sacrificio de Isaac" fue elegido posteriormente por el rey David para construir un santuario que albergue el Arca del Pacto aunque esas obras fueron concluidas mas tarde por su hijo, el rey Salomón. Este Primer Templo fue destruido por Nabucodonosor II en el 586 a.e.c, iniciándose así el exilio judío a Babilonia.

En el año 538 a.e.c., Ciró, el rey de Persia, proclama: "Quienquiera que haya entre vosotros de todo Su pueblo - sea su D's con él - suba a Jerusalén, que está en Judea" (Esdras 1:3). Luego de la declaración de Ciró retornó el pueblo de Israel a Jerusalem. "Despierta, despierta vístete con tu fortaleza, oh Sión! Ponte tus hermosas vestiduras, oh Jerusalem, Venid y reconstruyamos la muralla de Jerusalem", de Nehemías, líder de los judíos que volvían a Sión.

Tres movimientos judíos regresaron a Judea desde Babilonia, los primeros en el 536 a.e.c. liderados por Zorobabel, 78 años después otros volvieron con Esdras para reconstruir el Templo y 14 años mas tarde con Nehemías volvió el remanente para reestablecer las murallas de Jerusalén.

Tito, el general romano, destruyó la ciudad de Jerusalén el año 70 d.e.c. y los judíos que sobrevivieron fueron vendidos como esclavos y dispersados por todos los confines de la tierra.

El Imperio romano cambió el nombre de Judea a Provincia Syria-Palæstina en el año 135 d.e.c. para borrar toda la memoria judía luego de destruir la rebelión de Bar Kojba.

En la explanada se encuentran también dos de los templos más importantes del Islam: la Mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, construidas ambas en el siglo VII de la era común convirtiendo este lugar en el más disputado y conflictivos del mundo.

El presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmoud Abbas, ha convocado a “prevenir por todos los medios necesarios que los judíos entren en Monte del Templo, este es nuestro santuario, nuestro Al-Aqsa y la Iglesia (del Santo Sepulcro). Ellos no tienen derecho a entrar en él. Ellos no tienen derecho a contaminándola.

Debemos prevenirlos. Pongámonos de pie delante de ellos con los pechos desnudos a proteger nuestros lugares sagrados…Tenemos que evitar por todos los medios que entren en el Santuario".

Hoy, los políticos y diplomáticos de buena parte de los países occidentales exigen la islamización de Jerusalén cuando hablan de un Estado palestino con capital en Jerusalén.

¿Existe un plan de islamización de Jerusalén y para erradicar definitivamente la presencia judía?

¿Se esta invitando así a la limpieza étnica, a una Jerusalem libre de judíos?

¿A quién pertenece el monte del Templo?

¿A quién pertenece Jerusalem?

Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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La preservación del judaísmo no fue casual

identidad1Hablemos de Identidad Judía

Entendemos como identidad, a las características particulares que tiene una persona, que lo diferencia de los demás. Como decía Martín Buber: “En este mundo cada persona representa algo nuevo, algo que nunca ha existido todavía, algo único y original. Es deber de cada uno el saber... que nunca ha existido en el mundo nadie semejante a él, porque si hubiese existido alguien semejante a él, ya no sería necesaria su existencia. Cada persona en el mundo, es una cosa nueva y está llamada a realizar su peculiaridad”. Cada ser humano es único en medio de semejantes que no son idénticos entre sí.

El fundamento de mi identidad es como me veo yo mismo y no como los demás me perciban, me amen, me acepten, me odien o me rechacen. Reconozco que los enemigos de mi identidad no tienen que ver con el mundo externo sino con mis demonios internos.

Maimónides nos dice en Mishne Torá: "Por lo tanto fue creado el hombre único, para que aprendas que quien causa la pérdida de una vida en el mundo, se lo considera como si hubiera destruido al mundo todo. Y todo el que salva una vida en el mundo, se lo considera como si hubiera fortalecido al mundo todo. Pues todos los que nacen, según la forma de Adam son creados y sus rostros no son parecidos a los de sus prójimos y así cada uno puede decir: para mí fue creado el mundo".

Nunca vivencié una amenaza real para mi identidad judía pues esta siempre fue clara, concisa y natural. Pero, ¿por donde pasa mi identidad judía?

Siempre me he visto como parte de ese pueblo Hebreo saliendo de Egipto ese 15 de Nisán del 2448 o año 1313 antes de la Era Común, que estaba en un gran dilema aguardando con gran temor a orillas del mar, sin saber qué hacer. Si entraban al mar podían ahogarse, si luchaban contra el ejército del Faraón podrían perecer en el combate y si volvían a Egipto deberían continuar en la esclavitud.

Martin Buber en su "Humanismo Hebreo" nos dice: "Israel no es un pueblo como los otros, no importa cuando hayan deseado que lo fueran sus representantes en ciertas épocas. No hay ningún otro pueblo como el de Israel, porque es el único en el mundo que desde sus comienzos más remotos ha sido a la vez una nación y una comunidad religiosa. En la hora histórica en la cual sus tribus se juntaron para formar un pueblo, se volvió portador de una revelación. El pacto que las tribus hicieron unas con otras y a través del cual se transformaron en Israel, toma la forma de un pacto como con el D's de Israel...la naturaleza de nuestra doctrina de elección difiere de la de otras naciones, aunque ellas dependen frecuentemente de la nuestra. Lo que ellas se llevaron no fue nunca la parte esencial. Nuestra teoría se distingue de las suyas en que nuestra elección es una sola exigencia. Esta no es la conformación mítica en sueños llenos de anhelos de un pueblo. Esta no es la promesa incondicional que da poder e imperio a un pueblo. Constituye una exigencia severa, y la total existencia futura del pueblo depende de si se la honra o no".

Me rechaza sobremanera la posibilidad de vivenciar mi identidad como un prisionero de extraños y sombríos conjuros que opaquen la verdadera alegría de vivenciarla como una bendición, como el orgullo de ser.

Mi identidad judía no se construyó desde la eterna y persistente existencia del antisemitismo pues me rechaza la idea de ser una eterna víctima histórica. Opino como Jean-Paul Sartre que el judío auténtico se auto elije a sí mismo judío y no se identifica en la caricatura grotesca que el antisemita pretende mostrarle ya que no se avergüenza ni tiene motivo alguno para avergonzarse de su propia esencia.

Mi identidad judía no se origina del trauma del Holocausto pues me impacta negativamente la posibilidad de quedar atrapado definitivamente en la inevitable maldad del ser humano.

Mi identidad judía no proviene del miedo a la asimilación porque no acepto la desagradable fantasía de ser irremediablemente una especie en extinción como lo fueron los Tyranosaurus rex o los mamuts.

Creo que ser un judío hoy, es una opción de vida, es ser un irremediable rebelde que nade eternamente contra la corriente del conformismo, de la mediocridad, de la corrupción y de la maldad de los hombres.

Es oponerme activamente a las injusticias que percibimos en nuestra rutina cotidiana, es trabajar incansablemente desde mis imperfecciones y debilidades para ser una luz entre las naciones, es atreverme desde mis humildes lugares a hacer de este mundo un lugar realmente digno de ser vivido.

En "Una historia de los judíos", Cecil Roth, en la Universidad de Oxford, Schoken 1961, pag. 423-424) opina: …"A través de nuestra historia hubo grupos más débiles, quienes han eludido los sacrificios vinculados con el judaísmo. Ellos han sido tragados, desde hace tiempo, en la gran mayoría; sólo los más fuertes han mantenido las tradiciones de sus antepasados, y ahora pueden mirar hacia atrás, con orgullo, la magnífica herencia. Cada página, una inmanencia más elevada. ¿Debemos ser contados entre la mayoría débil, o la minoría fuerte? Está en nosotros decidirlo.

Pero, a partir de una lectura de la historia judía, surge un factor que quizás nos pueda ayudar en nuestra decisión. La preservación del judío sin duda no fue casual. El ha perdurado a través de la fuerza de un cierto ideal, basado en el reconocimiento de la influencia de un Poder más elevado en los asuntos del hombre. Además, época tras época en su historia, ha sido salvado de la calamidad de una forma que no puede ser descripta, salvo como "providencial".

Hoy me siento orgulloso de ser un judío, de pertenecer al ancestral pueblo judío y de ser por mi propia elección, parte de ese pueblo judío.

Mi identidad pasa por esa plegaria fundamental del judaísmo, la esencia de la fe monoteísta, la piedra angular de la Torá: "Oye, Israel, el señor es nuestro Dios, el señor es Uno" (שְׁמַע יִשְׂרָאֵל, ה' אֱלֹהֵינוּ, ה' אֶחָד; Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad Deuteronomio 6:4).


Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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Mi documento de identidad

GUIMELCurriculum Vitae: Mi documento de identidad

Mi vida existe solo a causa de ser una sencilla unión entre mi espíritu y mi materia, un simple nexo entre mi alma y mi cuerpo.

Soy como el legendario patriarca Jacob, a quien sus hijos llevaron de muy anciano a Egipto para después retornar en el próximo regreso a su tierra ancestral.

Se que siempre estoy a medio camino entre los ángeles y las fieras pero aunque me lo propusiera, no lograría llegar a ser ni ángel ni fiera.

Soy como el eterno judío errante, que solo desea poder descansar algún día en su Tierra Prometida, tan pero tan distante.

En mi se funde toda la creación, incluidos el espíritu y la materia, el alma y el cuerpo, los ángeles y las fieras. Por causa de todo esto solo puedo aspirar a algo tan maravilloso pero muy modesto, a ser un ser simple ser humano.

Soy aun como ese pueblo errante que ha sido obligado a dispersarse, a vagar interminablemente por todos los confines del mundo, rechazado y humillado, sin derechos otorgados para poder retornar a su hogar.

Mi cuerpo y mi alma son como la tierra y el cielo, entre ellos habita la vida y están tan íntimamente unidos que no podría separarlos pues si lo intento, se me iría la vida en este cruel evento.

Soy como Teseo, quien en su desafío de vencer al Minotauro y salir ileso del peligro solo contaba con la ayuda del ovillo de hilo que le obsequió su amada Ariadna para hallar el sendero y salir del Laberinto.

Soy el merecedor azaroso de mis virtudes, soy el constructor virtuoso de mis defectos y el gran buscador de mi elegido destino. ¿Elegido o destino?

Pero también soy un sueño, soy un azar, soy un destino, cuando no se hacia adonde ir y me encuentro perdido, temo no poder encontrar mi verdadero camino.

A menudo soy el bueno, otras el malo, a veces el bello y algunas el feo. Mi imperfección me motiva a intentar encontrar una senda hacia la quimera de la perfección.

Soy la razón, soy la locura, a veces el equilibrio y otras el desenfreno. A veces malabarista, en otras ocasiones equilibrista y en algún momento un risueño payaso pero siempre he caminado decididamente hacia lo mas grande de los destinos, “mis sueños”.

He hallado la forma de sobrevivir al dolor, al sufrimiento y a las injusticias porque logré plasmar heroicamente dos pequeñas hazañas, escribir un simple poema y dar una suave caricia.

Mi alma es inmortal y a causa de esto mi mortal cuerpo no teme ya a la indeseada muerte pero cuando algún día esta me alcance, la estaré esperando con osadía, serenidad y paciencia; aunque tenga mucho miedo y me niegue empecinadamente a irme con ella.

Pero entonces, ¿Qué es para mí ese orgullo de ser judío?

Es la reafirmación de mi condición judía en la Tierra Argentina que me vio nacer o la esencia de asumir mis lazos ancestrales con la Tierra de Israel.

Es cuando me auto elijo a mí mismo ser un judío y no me identifico en la caricatura grotesca que el antisemita pretende mostrarme pues no tengo ni siquiera un lejano motivo para avergonzarme de mi propia esencia.

Mi judaísmo no es para mí una religión como se lo sobreentiende en occidente, es mucho más que eso, es un estilo de vida y no un dogma, es mi identidad tan celestial, viva y dinámica.

Ser un judío hoy, es para mi una opción de vida, es ser un irremediable rebelde que nada eternamente contra la corriente del conformismo, de la mediocridad, de la corrupción y de la maldad de los hombres.

Es oponerme activamente a las injusticias que impactan en mi rutina cotidiana, es trabajar incansablemente desde mis imperfecciones y debilidades para ser una pequeña luz entre las naciones, es atreverme desde mi humilde lugar a hacer de este mundo un lugar realmente digno de ser vivido.

Para mi ser un simple judío es fundamentalmente sentir: "El orgullo de ser".

¡Eureka! ¡Por fin lo he descubierto!", yo ya sé quién soy y el saberlo me hace muy feliz y sentirme plenamente realizado, soy lo que siempre pretendí ser y lo que fui digno de lograr. Ser simplemente un ser humano.

Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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De musulmán chiita a rabino

rabsinayIbrahim Yasin era un chiíta que vivía en el Líbano, fue torturado por Hezbollah después de colaborar con Israel y ver cómo le queman a su hijo de muerte ante sus ojos. Pero Ibrahim Yassin logró escapar a Israel y se convirtió al judaísmo con su esposa e hijos. Conoce el rabino Avraham Sinaí

“Después de tres meses de tortura en las salas de interrogatorio de Hezbollah, me sentaron delante de Imad Mughniyeh, quien trató de hablarme en tono suave. Uno de los terroristas trajo a mi bebé, que tenía ocho o nueve meses y lo puso delante de mí, y le vertió sobre el aceite hirviendo, quemándolo  hasta la muerte “.

Esta historia no fue tomada de una película de ciencia ficción, o, alternativamente, de un mal sueño. Esta es la historia de Ibrahim Yassin, quien colaboró con la inteligencia israelí en el Líbano, logró escapar de Hezbollah ,se hizo judío y se convirtió en el rabino Abraham Sinai.

“Unos meses antes de la primera guerra del Líbano, los ”palestinos” que gobernaban allí , molestaban a los residentes, violaban a las niñas, ejecutaban a civiles y controlaban las células terroristas “.

”En el “82  Israel inició su campaña ”Paz para la  Galilea”, y era claro para nosotros que el ejército israelí estaba de nuestro lado”. Entonces comenzó Ibrahim a transferir a las IDF información sobre los terroristas que operaban en la región, sobre todo para ayudarse a sí mismo ya que su familia  aspiraba a una vida de paz y tranquilidad.

Una noche, los combatientes de Hezbolá irrumpieron en su casa y lo secuestraron. Yassin fue llevado a un búnker subterráneo, para extraerle información sobre su cooperación con Israel.

“Durante el interrogatorio, me dije a mí mismo: ‘Si yo abro la boca estoy muerto” Pasé  información  muy importante a los israelíes, y yo sabía que mi familia recibiría la etiqueta de ”’traidores”, así que decidí no hablar y sufrir todas las torturas, he demostrado que no hay fuerza mayor que el deseo de la persona… Me llevaron a la sala de interrogatorios, me ataron con una cuerda, hirieron mi cuerpo a cortes de cuchillo y luego trajeron perros para que me muerdan las heridas “.

 Uno de los que participaron en estas investigaciones acompañadas de tortura, no era otro que el comandante de Hezbollah Imad Mughniyeh, quien fuera posteriormente liquidado en Siria en el 2008.

Han pasado cinco meses, y Yassin es liberado tras una mediación familiar de Sulha primo de su padre, un alto jefe de Hezbollah. Cuando llegó a casa, su esposa le dijo que miembros de Hezbolláh llegaron durante su ausencia  y golpearon a su otro bebe, de un año y diez meses, rompiéndole todos los huesos de su cuerpo. Seguidamente ella trajo y le mostró una bolsa de cenizas:”Son del bebé que nos mataron’-le dijo’.

Yassin se casó con Diva cuando sólo tenía 17 años. Luego de su conversión al judaísmo hoy se llaman Abraham y Ziva.se. La pareja tuvo nueve hijos

A fines  de los noventa Yassin y su familia fueron introducidos de contrabando a Israel, y se trasladaron al norte.

“Yo estaba aquí y no encontré ninguna  mezquita”, dice. “Le dije a mi esposa que quería ir a la sinagoga, porque es la casa de Dios.

“El rabino me metió en la sinagoga, me dio una  kipá para  la cabeza y  un manto de oración. Pensaba que él debía creer que soy un Judío de esos que llegan  una vez al año solo para  Yom Kippur, pero al final de la oración  me di cuenta de que él sabía que yo era un árabe, y así y todo me respetó.”

Después de las oraciones, los fieles se acercaron a  Yassin, y le dejaron en claro que si desea ser un Judio debe someterse a la conversión. “Fui a Kiryat Shmona, al rabino Sofonías Drori, y  le dije que quería formar parte del pueblo judío,” cuenta el  rabino Sinaí. “Él aceptó de buen grado. Fuimos enviados mi esposa y yo, y ella comenzó a aprender  judaísmo. Mientras tanto, mi vecino se reunió con el rabino Shmuel Eliyahu le abrió las puertas de su reunión . “

Así fué que  durante cuatro años estudió el rabino Sinaí regularmente en “O Yakar” Safed, y se construyó una perspectiva religiosa para completar la conversión, en 2004.

Actualmente vive en Safed el Rabino Avraham Sinaí con su esposa e hijos, y divide su tiempo entre Beit Midrash, y da conferencias en todo el país, habla con su acento árabe pesado- la única indicación de que  creció toda su vida como musulmán chiíta del Líbano.

“Cuando me pongo los tefilín y me envuelvo en el talit, me emociono mucho Tiene algo este mandamiento que me emociona hasta las lágrimas. Si pudiera, yo no me quitaría nunca los tefilin .
Ando todo el día vistiendo el chal de oración y las filacterias. ”Pero no quiero que se rían de mí, no es costumbre de hoy en día “, dice con franqueza, pero el rabino no renuncia: se envuelve en su talit y tefilín en casa, caminando a la sinagoga -.. Y vuelve a casa después de las oraciones, envuelto como cuando se fue” Así es como me tomo todo el tiempo que me agrada para cumplir con el mandamiento “.

Fuente:Ynet

Artículo - Anajnu

 

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El día que me enteré de que soy judío

reyrobertsCarlos M. Reymundo Roberts
LA NACION

Con 60 años recién cumplidos, acabo de descubrir, casi por casualidad, que soy de origen judío. Me lo dijeron cuando estaba tramitando un pasaporte español para mis hijos. Mi abuelo materno, Petronilo Escudero, era español; español y recontra católico. Pero Escudero -ahí estaba la sorpresa- es un apellido sefardí, tal como se llama a los judíos que vivieron en la Península Ibérica hasta fines del siglo XV. También son sefardíes (o sefarditas) sus descendientes, no importa el país en el que vivan.

Después de enterarme de la novedad me zambullí en Internet para chequear el dato. A los cinco minutos ya no quedaban dudas: provengo de una familia judía. Mi primera reacción fue pensar: wow, esto es fuerte. La segunda, inmediata, fue un sentimiento visceral de orgullo. Como que dejaba de ser "uno más" (con perdón de todos "los demás") y pasaba a integrar un grupo selecto. Aunque me estaba metiendo en la raza casi por la ventana, ya me veía y sentía parte del pueblo elegido, parte del pueblo en cuyo seno nació Jesús.

Un par de días después llamé a mi amigo Santiago Kovadloff, que, como sabemos, es bueno en todo, y especialmente en su judaísmo. Le conté la noticia con un poco de miedo. Miedo a que desbaratara mi ilusión con argumentos étnicos, históricos, religiosos. Pasó todo lo contrario. Me confirmó que Escudero (al igual que otros cientos de apellidos de origen español que pueblan la Argentina) es "inequívocamente judío", y que, como la condición de judío se hereda por línea materna, en mi caso no había dudas. "Carlos, querido amigo, podés sentirte orgulloso. Para la tradición judía, sos judío."

La conversación con Santiago me deparó una sorpresa más. Le dije que el apellido de mi abuela materna, también española, era Mascías. "¡Mascías! -se sobresaltó-. Es un apellido judío. ¿Sabes qué significa? Nada más y nada menos que «el Mesías». Estoy conmovido. Imagino cómo estarás tú, que acabas de descubrir un fragmento central de tu identidad."

Lo increíble es que, de pronto, empecé a ver "judaísmo" en toda mi historia. Comenzando por los nombres de mi familia. Mi padre, Juan Carlos María, y mi madre, Marta; mis hermanas, María Marta, María Inés, María Isabel y María Ana; mi mujer, María Marta, y mis hijos, Benjamín, Magdalena, Juan Manuel, Lucía y Felipe: si no me equivoco, todos o casi todos son de origen judío.

También mi carrera periodística está marcada a fuego por el mundo judío. En 1991 me tocó cubrir para LA NACION, desde Israel, la segunda guerra del Golfo Pérsico, que enfrentó a una alianza de países liderada por Estados Unidos con el Irak de Saddam Hussein. Yo estaba basado en Jerusalén, pero me movía por todo el país. Fueron 40 y pico de días que partieron mi vida en dos. Por un lado, en lo profesional se trató de la cobertura más exigente y fascinante que haya tenido. Por otro, nadie queda igual después de haber vivido cinco semanas en Jerusalén, en Tierra Santa, con el paisaje cotidiano del Monte de los Olivos, el Santo Sepulcro (varias veces asistí allí a misa), el Muro de los Lamentos, la mezquita de Al-Aqsa.

A aquella experiencia no le faltó nada para ser inolvidable: mi quinto hijo, Felipe, se adelantó varias semanas a la fecha de parto y nació mientras yo iba en vuelo a Roma, desde donde tenía que tomar un avión a Tel Aviv. Festejé solo y llorando mientras caminaba por las calles de la Ciudad Eterna. Conocí a Felipe 47 días después, en Ezeiza.

Un año más tarde, el 17 de marzo de 1992, la embajada de Israel en Buenos Aires estalló por los aires, atentado que dejó 22 muertos y 240 heridos. La explosión me sorprendió cuando acababa de almorzar en el diario, a unas 12 cuadras. Salí disparado a la calle Arroyo. Me topé con una escenografía de guerra similar a la que había visto en barrios de Tel Aviv alcanzados por los misiles Scud. En medio del polvo, la destrucción, la muerte, en la esquina de Arroyo y Suipacha encontré a Jorge Cohen, entonces jefe de prensa de la embajada, con su traje hecho harapos. Lloramos juntos y abrazados. Me contó que estaba dentro de la embajada en el momento del ataque, y que había salvado su vida de milagro gracias a que volvía caminando a su despacho. La zona que acababa de dejar, dos pasos atrás, se derrumbó a sus espaldas.

Pero este Manuscrito no puede terminar con una nota triste. La del pueblo judío es una historia de superación, hazañas y epopeyas. Ahora puedo decir esto con orgullo. Esa historia ya forma parte de mi álbum familiar.

Por Carlos M. Reymundo Roberts

El día que me enteré de que soy judío
LA NACION (Argentina)

 

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La resurrección en el Judaísmo

fenixJudaísmo y resurrección
Un análisis desde la ciencia, la historia, la leyenda y las fuentes judaicas.

Cuando hablamos de resurrección nos surgen pensamientos de levantarnos del lecho de la angustia, de erguirnos ante la adversidad, del resurgir de las cenizas de la desesperanza, de las cenizas del Ave Fénix, del renacer de nuevo o de volver a una nueva vida. Pero ¿Que es precisamente la resurrección?

Cuando nos referimos a la resurrección nos basamos en la existencia de una vida eterna que logre anular a la muerte y entonces muchos seres humanos sentimos ese deseo íntimo de refugiarnos en esta prometedora tentación.

¿Se puede reactivar el cerebro de los muertos?

Una compañía de biotecnología en Estados Unidos se propone probar que los cerebros pueden reanimarse y devolverles la vida a sus propietarios fallecidos. En los Estados Unidos e India se ha iniciado un estudio mediante el proyecto denominado ReAnima que implantarán células madre y estimularán sus sistemas nerviosos centrales en 20 personas con muerte cerebral para lograr volverlos la vida.

La resurrección según el profeta Ezequiel en 37:1-10

"La mano de D's vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de D's, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.

Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.

Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor D's, tú lo sabes.

Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de D's.

Así ha dicho D's el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.

Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy D's.

Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.

Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.

Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho D's el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.

Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo".

La resurrección a través de la inteligencia artificial

Un grupo de científicos estadounidenses creó un proyecto al que te invitan a almacenar tus datos personales, formas de pensar, tendencias personales, fotografías de tu vida, emociones y sentimientos, fobias y miedos en una base de datos para que en un futuro cercano poder crear memoria artificial basada en la tuya, para aplicarla luego a un robot o a un humanoide.

De Bruce Duncan, investigador jefe del proyecto Lifenaut: "Lo que pretendemos es que cada persona pueda crear su vida en forma digital. Es decir un archivo de memoria. Nuestra misión es concientizar y explorar la cuestión de que sea posible prolongar la vida humana, empleando nanotecnología y biotecnologías cibernéticas".

La resurrección en el Tanaj (Biblia hebrea)

"D's da muerte y vida, hace bajar al šeol y retornar" (1 Samuel 2:6).

"Ved ahora que yo, sólo yo soy, y que no hay otro D's junto a mí. Yo doy la muerte y doy la vida, hiero yo y sano yo mismo (y no hay quien libre de mi mano)" (Deuteronomio 32:39).

"Devolverá la vida a los muertos, hará que se levanten sus cadáveres, que se despierten los que están acostados sobre el polvo" (Isaias 26:19).

"Muchos de los que duermen en el país del polvo se despertarán; unos para la vida eterna; otros, para el oprobio, para el horror eterno. Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas por toda la eternidad" (Daniel 12:2-3).

La resurrección del Ave Fénix

Cuenta la leyenda que el Fénix vivía en el Jardín del Edén junto a Adán y Eva, cuando estos fueron expulsados por el ángel saltó una chispa de su espada que incendió el nido del Fénix, haciendo que ardieran junto al ave. Por ser la única criatura que se había negado a probar del fruto prohibido del paraíso, se le concedió la inmortalidad por medio del atributo de renacer de sus cenizas.

La Resurrección de Israel

El Pueblo Judío se asemeja al Ave Fénix, que según cuenta esta leyenda, cuando se quemaba por completo y al reducirse a cenizas, resurgía de ellas el mismo ave Fénix, siempre única y eterna.

En las memorias de David Ben Gurion, un día de 1896 cuando el tenía once años fue dado a conocer a los pobladores de la comunidad de Plonsk la publicación del libro "El Estado judío" de Teodoro Hertzel. "En aquellos días la noticia me creó alas, de repente se me hizo conocer que venía el Mesías, un hombre de buen aspecto ojos ardientes de buen aspecto con barba negra, Teodoro Hertzel. El conducirá el pueblo de Israel a la tierra de los patriarcas".

En el movimiento "Bilu" ("Oh casa de Jacob! Ven y andemos) escribieron en 1882: "Vendrá el fin de nuestro amargo exilio y luego de miles de años de deambular hemos encontrado un descanso en las tierras de nuestros patriarcas para nuestras agotadas almas... Sión! Sión!, a la tierra de nuestros patriarcas, tierra de Israel! ha llegado el momento de izar la bandera del campamento de Judá ! Ven!"

La resurrección de Walt Disney

Se cree que el cuerpo de Walt Disney, creador del Ratón Mickey y el Pato Donald esta congelado dentro de una cámara criónica especial, que lo conserva en un estado de vida latente apostando a poder volver a vivir dentro de algunos años, cuando la ciencia ya haya logrado encontrar la cura a su terrible enfermedad.

 

Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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Judaísmo e Inmortalidad

inmortalidad¿Que es la inmortalidad?

Un análisis desde la ciencia, el pensamiento, la historia y la vida cotidiana.

¿Que es la inmortalidad? Cuando nos referimos a la inmortalidad pensamos en la existencia de una vida eterna para lograr anular a la muerte como probabilidad cierta en la que muchos seres humanos han sentido y sienten el deseo de caer en la tentación.
 
En 2045 el hombre será inmortal

Según José Luis Cordeiro, profesor en la Singularity Universirty de Silicon Valley:
"En 2045, el hombre será inmortal. Entre el año 2029 y el 2045, vamos a tener computadoras con más transistores que neuronas tiene nuestro cerebro. Y ese será el inicio de la singularidad tecnológica, cuando la inteligencia artificial alcance a la inteligencia humana".
"El cerebro es la estructura más compleja del universo y, además, el único órgano que aún no se ha creado artificialmente. Sin embargo, los científicos están empezando a estudiar el cerebro de forma sistemática y vamos a tener una explosión de la inteligencia artificial. En los próximos 30 años vamos a curar todas las enfermedades y ustedes son parte de la primera generación inmortal humana".

 

¿"El judío es eterno como lo es la Eternidad misma?
En ¿Qué es un judío? nos dice Leo Nikolaievitch Tolstoy en el Periódico "El mundo judío". Londres 1908:

"¿Qué es un judío? Esta pregunta no es tan extraña como parece. Veamos qué clase de criatura peculiar representa el judío, sobre quien todos los gobernantes y todas las naciones, ya sea en conjunto o por separado, han cometido abuso y dado tormento, han oprimido y perseguido, pisoteado y masacrado, quemado en la hoguera y ahorcado... y a pesar de todo ello, todavía sigue vivo. ¿Qué es un judío, que nunca ha permitido ser descarriado por todas las posesiones mundanas que sus opresores y perseguidores le han constantemente ofrecido para que cambiara su creencia y abandonara su propia religión judía?

El judío es ese ser sagrado que ha bajado el fuego eterno de los cielos y a través de él ha iluminado el mundo entero. El judío constituye la cuna, el manantial y la fuente de religión de la que todos los demás pueblos han extraído sus creencias y religiones. El judío es el pionero de la civilización. …El judío representa el emblema de la eternidad. El es, a quien ni la masacre, ni la tortura durante miles de años pudieron destruir. El es, quien ni el fuego ni la espada, ni la inquisición pudo borrar de la faz de la tierra. El, fue el primero en presentar los oráculos de D-s, es quien durante tanto tiempo ha sido el guardián de la profecía y la ha transmitido al resto del mundo. Una nación semejante no puede ser destruida. El judío es eterno como lo es la Eternidad misma".

"El judío es eterno como lo es la Eternidad misma"

 

El hombre más anciano del mundo

Li-Ching Yun, ha sido el oriental más anciano del mundo que murió a los 256 años según la sección necrológica del periódico estadounidense The New York Times. El 13 de mayo de 1993 se informó en la página 13 del periódico que esta persona falleció tras dejar 180 hijos y 23 matrimonios luego de una vida de 256 años con un secreto muy simple: vivir una vida natural.
Li-Ching Yun fue un experto en hierbas medicinales, practicaba Tao, meditación y artes marciales y tenía una filosofía de vida que llevó a su vida cotidiana: “Mantén un corazón tranquilo, siéntate como una tortuga, camina rápido como una paloma y duerme como un perro.”

 

¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?
En "Respecto de los judíos" escribe Mark Twain, en Concerning the Jews, Harpers Magazine, 1899.

"Si las estadísticas son correctas, los Judíos constituyen el uno por ciento de la raza humana. Es como una nebulosa partícula de polvo dentro del polvo estelar perdido en la grandeza de la Vía Láctea. Realmente no debería escucharse casi nada acerca del Judío, sin embargo, se oye acerca de él, y siempre se ha oído. Es tan prominente en el planeta como cualquier otra persona, y su importancia comercial está extremadamente fuera de proporción dado su pequeñísimo tamaño. Sus contribuciones a la lista de grandes nombres en el mundo en literatura, ciencia, arte, música, finanzas, medicina, aprendizaje tenaz, etc. están también fuera de proporción por la mínima cantidad de sus miembros. Ha peleado de una manera excepcional en el mundo, en todas las épocas; y lo ha hecho siempre con las manos atadas. Podría ser infructuoso y tener una buena excusa para serlo.

Los imperios Egipcios, Babilonios y Persas, crecieron, llenaron el planeta con sonido y esplendor, y después desaparecieron como parte de un sueño. Después aparecieron los Griegos y los Romanos e hicieron mucho ruido pero también desaparecieron. Otros pueblos, asimismo, han crecido y mantenido su antorcha prendida por algún tiempo, pero finalmente se les apagó y ahora viven en la oscuridad o ya no existen. El Judío estuvo ahí, observó todo y les ganó a todos, pues ahora es lo que siempre fue, no ha mostrado decadencia ni pérdidas por los años, ni se han debilitado sus partes, tampoco han disminuido sus energías; se han mantenido alertas y su mente agresiva no se ha adormecido. Todo es mortal excepto el Judío; todas las demás fuerzas pasan, pero él se mantiene.

"¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?"


Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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Crecer con una madre católica y un padre judío y no morir en el intento

nomorirenelintentoPor Mariela Dorfman

Nací por Devoto, en los setenta. En esa época era como un barrio cerrado pero sin cerco. No se escuchaban robos ni asaltos. En mi barrio se respiraba aliento de inmigrantes. En casi todas las familias había alguno. En la mía estaba mi abuela: “La Bobe”. Mi Bobe es la madre de mi padre. Mi madre es católica. Mi otra abuela era “la abue”.

Mis padres eran muy jóvenes y no les preocupaba el tema de la religión. A mi Bobe, sí. A los cuatro años me anotaron en un colegio judío doble escolaridad. A la mañana aprendíamos en castellano y a la tarde en hebreo. A las maestras les decíamos “Morás”. Desde chiquita aprendí lo que era el Shabat. Lo recibíamos los viernes antes de irnos del colegio. Prendíamos las velas y las Morás decían la oración con las manos sobre las velas. Después algún hombre decía la bendición al vino y nos dejaban tomar un poquitito. Era dulce y sabroso. A veces hacíamos el vino en el colegio y era genial.

Después de dejarlo estacionarse, cada uno llevaba a su casa un frasco con “producción propia”. A mi papá no le gustaba el vino. Igual decía que estaba rico. Mi abuela lo probaba y contaba alguna anécdota de su Polonia natal. A ella le encantaba que yo fuera a ese colegio. Supongo que después de haberse escapado de una guerra, la tranquilizaba pensar que a pesar de tener una nuera no judía, yo pudiera continuar con la tradición.

Mi otra abuela tenía estampitas de Vírgenes y de Santos en el lado de adentro de su placard y en la heladera. Cuando pasábamos por la puerta de una iglesia, ella ponía cara de respeto y se persignaba. En esa época yo no entendía el significado de hacer la señal de la cruzy terminar con un beso. Pero me gustaba la manera que tenía de mover los brazos y las manos y cómo cerraba los ojos antes de dar el beso. Mi mamá, a veces lo hacía y otras no.

A mi papá no le gustaba que hubiera Santos y Jesuses en casa, entonces mamá los tenía medio camuflados: en el medio del lío de su cartera, mezclados con lápices labiales y pastillas de menta o en el cajón de la ropa interior, pero bien atrás. Una vez entramos a una iglesia. Por el barrio de Flores. Yo tenía ocho años y una curiosidad muy intensa. Mamá me dijo que no le dijera nada a papá: “por las dudas”, aclaró. Yo entendía lo que significaba ese “por las dudas” porque yo tampoco pensaba contar nada en el colegio.

Se parecía al templo del colegio pero muchísimo más grande y repleta de imágenes y estatuas. Justo en esos días nos habían enseñado que no estaba bien reverenciar estatuas: eso decía la Biblia. Pero ahí no había problema. Mamá me mostró cómo se hacía la señal de la cruz y me gustó verla. Aunque no me salía muy bien; iba a tener que practicar. Había poca gente pero a mí me parecía que esos pocos se daban cuenta de que yo no era del todo católica y que no me salía bien eso de persignarse. Mamá me agarró de la mano y me llevó adelante. Ahí estaba el cura dándoles algo a los que estaban: “Una hostia –dijo mamá–. Así se llama. Es la carne de Cristo”. Ahí me enteré de que Cristo era lo mismo que Jesús. Cuando el cura estiró la mano y me puso la hostia cerca de la boca, no supe qué hacer. Miré a mi madre, como pidiéndole ayuda, y ella asintió. Entonces abrí la boca y me la comí. No era ni rica ni fea. Parecía una galletita pero sin mucho sabor. Aunque no tenía la comunión, parecía de diez y que ya la había hecho. Pero eso lo supe después de comerla.

Nunca le conté ni a papá ni a la Bobe ni a ninguna de mis amigas. A veces, después de bañarme, me paraba arriba del inodoro para mirarme bien en el espejo y practicaba lo de la señal de la cruz. Era como un juego, pero a escondidas.

Mi otra abuela leía la Biblia, pero era otra: “el Nuevo Testamento”. La que leíamos en el colegio era: “el Antiguo Testamento”. Le pregunté a mi abuela cuál era la diferencia y me contestó: “Ustedes no creen en Cristo, por eso leen la historia de antes de que El naciera. Nosotros arrancamos cuando El nace”

Eso de ustedes y nosotros me angustiaba. Porque yo era un poco ustedes y un poco nosotros.

Una vez, a mi Bobe la había atropellado un auto y estuvo unos días internada en un sanatorio que tenía cruces detrás de las camas y curas y monjas caminando por todos lados. Uno entró a la habitación de mi Bobe y nos saludó, después se puso a leer algo de una Biblia que, supuse, era el Nuevo Testamento porque nombraba a Jesús.

Mi Bobe le sonrió cuando terminó y le dio las gracias. Cuando el cura se fue, me dijo: “Me gusta la gente con buenas intenciones. Este hombre cree en Jesús, yo no. Pero igual si quiere rezar por mí, a lo mejor me ayuda a curarme más rápido”.

Ese día de la hostia en la iglesia se respiraba mucha paz, igual que en el templo. La única diferencia para mí era que en el templo no había estatuas ni cruces y en la iglesia la gente se arrodillaba para rezar. También me llamó la atención el confesionario. La segunda vez que fuimos, mi mamá se confesó. No llegué a escuchar lo que le decía al cura, aunque paré la oreja. Le dije que yo también quería pero me respondió que era muy chica y ya sabía que era medio judía. Entonces yo pensé que también era medio católica, pero no le dije nada porque tampoco tenía tantas ganas de contarle mis cosas al cura.

Nadie en mi familia iba al templo: ni siquiera mi abuela. Así que me colaba con alguna amiga. A ellas no les importaba que yo no hubiera nacido de un vientre judío. Ellas me querían así. Me conmovía el sonido del órgano, las canciones entre oraciones. El templo era sublime. Yo ya sabía que Dios estaba en todas partes, pero en el templo estaba más. Sentía su presencia como también sentía la capa protectora de mi abuela. En la iglesia también había sentido a Dios. Dios tal vez tenía un hermano mellizo: entonces uno habitaba en el templo y el otro en la iglesia.

Era lo que yo me imaginaba porque los percibía a los dos con la misma fuerza. Tanto en el templo como en la iglesia. Ojalá mis padres hubieran podido hablar tanto de su judaísmo como de su catolicismo, libremente, sin tabúes. Todo hubiera resultado mucho más fácil. Me hubiera gustado juntar al Dios de la iglesia con el Dios del templo y organizar una charla donde uno escuchara al otro con la cabeza abierta y sin prejuicios. Sin pretender convencer a nadie de nada. Escuchar y después poder seguir cada uno con su vida.

Pasaron los años y cada vez me conmovía más. Ya me sabía todas las oraciones y todos los cantos. Le contaba a mi Bobe cada vez que iba al templo: lo que había sentido, lo que cantábamos, las oraciones que recitábamos. Y aunque ella no entendía nada de hebreo, le encantaba escucharme y quería que le tradujera y siempre se acordaba de su Polonia y de cuando ella iba al templo con sus padres y sus amigas. Y nombraba a sus hermanitos mellizos. Todos habían muerto en algún campo de concentración. Cada vez que la escuchaba hablar de mis tíos abuelos mellizos y de sus padres, mis bisabuelos, se me estrujaba el corazón.

A los doce empezábamos a prepararnos para celebrar nuestro Bat Mitzvá, algo así como la entrada en la adultez. El rabino se llamaba Baruj y era muy agradable. Tenía barba negra y estaba siempre vestido de traje, impecable.

Mi mamá me había explicado que los cristianos tomaban la comunión.Una vez fuimos a la de una prima. Mi papá no vino. Fuimos mi mamá, mi abuela materna y yo. A mi prima le dieron la hostia. Mamá le dio plata. Yo no me sabía las canciones de la iglesia. Nadie me las había enseñado, así que me aburrí. Una señora que estaba sentada cerca, creo que era una tía segunda de mamá o algo así, me miró y me dijo: “Ah, claro. Vos no sabés nuestros rezos porque tu papá es judío, ¿no?”. No le contesté porque me dio bronca que me hiciera sentir afuera de la cosa. Otra señora que estaba al lado, que era otra tía segunda, le encajó un codazo para que se callara.

Durante el servicio en el templo, Baruj me guiñaba el ojo. Para mí era como: “seguí adelante que vas bien, lo otro ya veremos cómo lo solucionamos”. Lo otro era el temita del vientre no judío (el judaísmo se hereda por vía materna).

Un año antes de nuestro Bat Mitzvá, Baruj citó a mi madre y le explicó que para pertenecer a la comunidad y poder hacerlo, tenía que convertirme al judaísmo. El bautismo consistía en una pequeña ceremonia en otro lugar. Me iban a tirar un poco de agua y Baruj me bendeciría con unas oraciones y nada más: eso fue lo que ella dijo. Le dije que sí sin dudarlo un segundo. Era lo que yo había esperado:legitimar mi situación y ser una más. Pertenecer. Mamá me ayudó en todo.

Un lunes falté al colegio y fuimos en taxi con mamá a una casona vieja en Belgrano. Nos abrió la puerta una señora con peluca que no pronunció palabra, solo con señas nos pidió que esperáramos. Al rato apareció Baruj y mi corazón se relajó. Si él estaba, todo estaría bien. Nos hicieron pasar a una habitación que parecía un baño gigante con un agujero en el medio, que resultó ser la bañera. Baruj se acercó a mi mamá y le dijo algo al oído que adiviné: tenía que desnudarme. Eso no era lo que habíamos pactado pero si ya estaba ahí no podía retroceder. Dejé que mi madre me quitara la ropa y que me llevara. Caminé hasta los escalones de la bañera. Mi madre me dio un leve empujón para que me metiera.

El agua estaba caliente; la habitación, llena de vapor. Sentí la mano de la señora en mi cabeza mientras me decía: “Sumergite tres veces. Bien adentro, tres veces y que te cubra toda la cabeza”. Lo hice sin pensar. De fondo escuchaba las oraciones en hebreo que Baruj pronunciaba. Funcionaba como un mantra. Cuando salí, me envolvieron en un toallón y Baruj felicitó a mi madre: “Mazal Tov”, le dijo y a mí me sonrió con esa sonrisa de bueno que tenía y me dio un beso. Me dijo: ya sos una de nosotros.

Yo estaba feliz. Al otro día fui al colegio y les conté a mis amigas lo que había vivido con mucha emoción. Todas estaban muy contentas de que ya fuera una más. Igual siempre me habían considerado una de ellas. Cuando estaba saliendo del colegio, vi a unas madres de chicas de otro grado que conversaban y me miraban. Pasé por su lado y sin querer escuché que una le decía a la otra: “Ves, esa es la chica de la que te hablé. La goi, la que se bautizó para ser judía. Pobrecita, ella no tiene la culpa, pero mirá si un poco de agua va a hacer la diferencia.” Volví corriendo al colegio y me metí en el templo. Ahí estaba Baruj. Apenas me vio, me abrazó y me pidió con mucha calma que le contara por qué lloraba. Le conté. Me dijo que a veces la gente habla sin saber bien lo que dice y sin darse cuenta de que podría lastimar a alguien. Me dijo también que siempre hay que tener mucho cuidado con lo que uno dice, porque equivocarse es humano y no pasa nada con eso. Pero el corazón de las personas y sobre todo de un niño es muy frágil y no hay derecho a lastimarlo. Me aseguró que yo ya era una más de la comunidad y que me olvidara de lo que había escuchado. En el sermón del viernes, Baruj habló muy disimuladamente de lo que yo le había contado.

Esas madres no estaban ahí. Baruj me sonrío y me guiño un ojo cuando terminó el sermón.

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Mariela Dorfman. Siempre le atrajo escribir pero hace siete años no pudo ignorarlo más. Empezó a concurrir a talleres literarios y escribió la novela “La Goi”, aún inédita. Luego del secundario, había estudiado Administración de Empresas pero no terminó; trabaja desde hace años en la empresa familiar. Divorciada, tiene dos hijos que –asegura– adora: Nicolás, de 20, y Tobías de 16. Visita seguido a su abuela (la mamá de su papá) que con sus 96 años le sigue contando historias. Además de los libros –siempre vuelve a los clásicos–, le gusta dedicarles tiempo a los dos perros callejeros que adoptó en un hogar canino.

Por Mariela Dorfman

Mundos íntimos. Crecer con una madre católica y un padre judío - Clarín

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Aquí mataron a mi hermano rabino

birmajer1Acompañamos al 'Woody Allen' argentino adonde dos palestinos apuñalaron a su amado Edu, en la Intifada de los Cuchillos

"Me alivió que dos mujeres policías abatieran a los terroristas", nos dice Birmajer

Por SAL EMERGUI
@salemergui

Marcelo Birmajer vive de la palabra. Con ella, escribe novelas como Tres mosqueteros, cuenta cuentos como Cicatrices, articula artículos de prensa y regala guiones para el cine como Abrazo partido. Cuando este argentino judío se queda sin palabras, es porque ha pasado algo extremadamente bueno o malo.

Y Birmajer se quedó sin palabras el pasado 23 de diciembre cuando le partieron el alma sin abrazo por medio. Ese día, el escritor no había ido a su despacho en el barrio porteño de Once. Se quedó en casa cuidando a su hijo Simón tras un grave accidente ferroviario. La llamada que iba a recibir fue infinitamente más dolorosa que un choque de trenes. Al otro lado del teléfono y del mapa, un amigo de Jerusalén: "Marcelo, dos palestinos han acuchillado a tu hermano. Está muy grave pero estable"

"Una hora después, le volví a llamar y me dijo llorando: "No tengo buenas noticias para darte". Allí lo entendí todo. Le dije: "Todo terminó", y corté", relata a Crónica cerca de las murallas de la Ciudad Vieja que vieron a dos jóvenes palestinos del campo de refugiados de Kalandia asesinar con múltiples puñaladas a su hermano pequeño en un capítulo más de la Intifada de los Cuchillos. El hermano religioso con el que discutía sobre temas terrenales y divinos. El estudioso de la Torá que le recomendó la película sobre Mohamed Alí.

En Jerusalén, era Rubén Birmajer (45), argentino, marido de Naomi, padre de siete hijos y rabino en una yeshiva con acento latinoamericano. En Buenos Aires, era Edu. Tras su muerte, Argentina le conoció como "el hermano del escritor Marcelo Birmajer"

Ese día el soldado de la palabra se quedó sin munición cuando tuvo que contárselo a su madre. "Vomitó, lloró y gritó. Aunque ya se lo dije, aún me pregunto cada día cómo se lo digo", cuenta.

Paseamos en el centro de Jerusalén. Hace calor. Pide zumo en el país que antes de las startups era de las naranjas. La tranquilidad externa contrasta con la tormenta de sentimientos que zozobran su alma. No es un turista más. La Puerta Jaffa será para siempre el lugar donde le cortaron un brazo. "Aquí siento algo místico. Ni miedo ni rechazo sino cercanía a mi hermano. Me alivió mucho que dos mujeres policías mataran a los terroristas. No por venganza sino por justicia", apunta.

Hace un silencio. Se acuerda de Ofer Ben Ari (46). El israelí que acudió al rescate de su hermano apuñalado en el torso y murió alcanzado por el disparo errado de una agente. "Un héroe", sentencia.

Este contador de historias que luce el parche de Moshé Dayan en su camiseta se cruza con palestinos. ¿Piensa en su hermano al verles? "Sí. Pienso qué libre es Israel que puede coexistir con minorías que son descriptivas en su presencia y seguir siendo democrático aunque se cometan estas salvajadas. Es un milagro que tenga una democracia tan vibrante"

Este porteño nacido hace 49 años alterna variados registros literarios y trabajos periodísticos. La mezcla de temática judía y humor en muchas obras le etiquetó como "Woody Allen argentino" Como toda etiqueta, no es completa. Completa es su defensa de Israel. Tras el atentado, es personal.

"Los palestinos que asesinaron a mi hermano lo hacen porque quieren exterminar al pueblo judío. No por un conflicto territorial sino por odio a los judíos en cualquier territorio. En la carta fundacional de Hamas se dice que "los judíos se esconderán detrás de las rocas y árboles, y las piedras y los árboles llamarán: Oh, musulmanes, oh, siervos de Alá, hay un judío detrás de mí, venid y matadlo". Es el anhelo nazi"

-Muchos palestinos que no pertenecen a Hamas apuntan como causas la ocupación y las colonias en Cisjordania, lA falta de esperanza...

-No me refería a todos los palestinos. En África hay gente que sufre mucho más que ellos y no asesinan a civiles. Los palestinos ponen el nombre de terroristas a calles. Les consideran héroes. No es desesperación sino crueldad.

"Los palestinos que mataron a mi hermano son los hitlerianos que mataron a la familia de mi abuelo", acusa. Y explica: "El fundamentalismo islámico se alió con el nazismo para exterminar a los judíos. El mufti no puso esa idea en la mente de Hitler pero la compartía. Nazismo y fascismo fueron derrotados militarmente pero no el islamismo que sigue hoy"

Birmajer conecta Jerusalén con Bruselas y París. "Son los mismos asesinos que pretenden un califato mundial. Podrían ser el malo de Batman pero es real. Quieren oprimir a las mujeres y exterminar a los homosexuales. Les arrojan desde un ático. Irán y Hamas los matan a escondidas mientras IS lo difunde en YouTube"

El rabino Birmajer es trasladado al hospital después de recibir varias puñaladas

Mantiene su apoyo a un Estado palestino aunque cree que su Edu habría tenido el mismo destino de haber ya existido. "Seguiría habiendo terror, pero es la única solución para que Israel se pueda defender mejor y para que más palestinos puedan vivir en paz y prosperidad"

A los 20 años, su hermano abrazó profundamente la religión. Le dijo que había encontrado la verdad. "Pocas veces vi a alguien tan convencido del camino que tomó. Discutíamos mucho pero desde el máximo respeto", recuerda sobre el abismo creado.

Con una creencia aplastante en alguien que se confiesa "judío escéptico", Birmajer hace una revelación: "Una semana antes, vino a Buenos Aires para despedirse. Tocó a mi hijo en el hospital y empezó a sanar. Vino sin aviso. Como si ya le hubieran matado y le permitieron despedirse. Sería irracional no creer ello" El rabino se enojó por un chiste suyo, por lo que apenas hablaron antes de volver a Jerusalén. "No me habló porque no me podía contar lo que iba a pasar", interpreta.

Israel, lo más divertido

El religioso que se trasladó a Jerusalén esperaba al Mesías mientras el escritor sionista de Buenos Aires le replicaba: "El Mesías ya llegó y es Israel. Nunca habrá una tierra justa ni un mundo perfecto. Lo más divertido y menos malo que conozco es Israel"

-No creo que sea la descripción preferida de israelíes y palestinos atrapados en un laberinto sin salida...

-Lo sé, pero Israel es una historia de ciencia ficción. El regreso de los judíos a su país no tiene correlato con ninguna historia humana.

-¿Tiene un final?

-No, por eso es tan divertido. Tiene un principio, Abraham, el éxodo, pero no hay ningún final a la vista. Tiene la diversión de la ficción y el poder de la vida. En su mejor novela, El amor en los tiempos del cólera, García Márquez dice: "Lo asustó la certeza de que era la vida más que la muerte la que no tenía limites" Eso es Israel después de la Shoá.

Opina que el error de Israel es no consensuar sus fronteras. "No me preocupa qué dicen los enemigos al respecto sino lo que dice el pueblo de Israel. La izquierda y la derecha tienen ideas diferentes de fronteras. Se necesita un mayoritario consenso interno para ser efectivos contra el terrorismo"

Se define con orgullo "100% judío, 100% argentino y 100% de clase media" Declara que amar a Argentina es amar a Israel y viceversa. "Dos democracias con el mismo enemigo: el islamismo fundamentalista. Recuerde el atentado terrorista contra AMIA bajo patrocinio de Hizbulá e Irán"

Celebra la marcha de Cristina Fernández de Kirchner de la presidencia argentina: "Hemos vuelto a la democracia y hemos salido del chavismo y la corrupción brutal"

De vuelta en Buenos Aires, el teléfono de su despacho no suena. Es el silencio de su hermano, el único que le llamaba al fijo. Cuatro meses después, espera una llamada que le diga que todo fue una pesadilla.

Por SAL EMERGUI
@salemergui

Aquí mataron a mi hermano rabino | Crónica | EL MUNDO

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