
Los interrogantes sobre la situación electoral de Binyamin Netanyahu
En el reciente evento electoral, el bloque de Netanyahu ha perdido terreno. La fractura de apoyos claves durante la campaña debido a disputas sobre el reclutamiento militar debilitó su coalición tradicional. El Judaísmo Unido de la Torah ha optado por mantener una postura de neutralidad y se abstuvo de recomendarlo como candidato a primer ministro ante el presidente Isaac Herzog. Además la oposición sionista moderada y el ascenso de los partidos árabes han reducido las posibilidades para que Netanyahu consiga los apoyos necesarios.
Binyamin Netanyahu se ha lanzado a la compleja opción de buscar un Gobierno de Unidad Nacional entre el Likud y la oposición de centro-derecha, aunque los viejos conflictos personales e ideológicos dificultan este acuerdo. En caso de un bloqueo prolongado donde ni Netanyahu ni la oposición logran formar una coalición de 61 diputados dentro de los plazos constitucionales para la formación de gobierno, Israel se vería obligado a nuevas elecciones anticipadas: quizás esta sea la solución ideal para Netanyahu pueda reconstituir la otrora mayoría de experiencias pasadas.
Los interrogantes sobre un futuro gobierno de Gadi Eisenkot después de las recientes elecciones y su designación para gobernar Israel
1. Las negociaciones y el apoyo de los partidos árabes (Lista Conjunta y Ra’am) para alcanzar los escaños necesarios en la Knéset y la existencia de posturas contrapuestas en materia de seguridad, soberanía territorial y derechos civiles. Por ejemplo, los partidos arabes exigen el fin de la ocupación militar de Judea, Samaria y Gaza, el fin de la expansión de los asentamientos y el reconocimiento de un estado palestino soberano según las fronteras de 1967. La mayoría de los líderes de los partidos árabes se oponen al reclutamiento o a la imposición de un servicio obligatorio coordinado por el Estado de Israel.
2. El reclutamiento de los Jaredim y la posibilidad de poner fin o no, a las exenciones del servicio militar obligatorio y suspender fondos públicos a las instituciones religiosas que no cumplan con esta normativa. Por ejemplo, Eisenkot defiende un modelo de servicio militar obligatorio y universal.
3. La gestión militar del conflicto con Hamas, Hezbollah, Hutíes, Iran y de las amenazas terroristas dentro del territorio de Israel.
4. El conflicto palestino y la solución de dos Estados. Por ejemplo el rechazo categórico a la solución de dos estados. Eisenkot ha manifestado de manera abierta que considera la solución de dos estados como inviable o “ilusoria” a diferencia de los sectores de la izquierda israelí que hablan de “dos estados para dos pueblos.
5. “Ley Estado-Nación”): Los partidos arabes exigen derogar la Ley Estado-Nación de 2018 (que define a Israel como el Estado-Nación del pueblo judío) y reformar las políticas de vivienda, demolición de viviendas no autorizadas y presupuestos para combatir la violencia armada dentro de sus comunidades.
