
Organización Sionista Argentina:
ANTE LA AMENAZA EXISTENCIAL DE IRÁN, REAFIRMAMOS NUESTRO APOYO INCONDICIONAL A ISRAEL
El régimen terrorista y teocrático de la República Islámica de Irán se ha consolidado como el principal promotor estatal del terrorismo internacional. A través del financiamiento, entrenamiento y armamento de organizaciones extremistas, impulsa una política sistemática de violencia que desestabiliza regiones enteras y ataca deliberadamente a la población civil. Entre estos grupos se encuentran Hezbollah, Hamas, la Yihad Islámica Palestina, los Hutíes en Yemen, Kataib Hezbollah en Irak y diversas milicias radicalizadas en Medio Oriente, que operan como brazos ejecutores de su política exterior violenta.
Las agresiones y ataques recientes contra distintos países de la región, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita, Jordania y Baréin, evidencian con claridad la vocación desestabilizadora del régimen iraní. A ello se suma la reiterada y explícita declaración de su liderazgo respecto de la destrucción del Estado de Israel y la promoción del odio y la violencia contra el pueblo judío en todo el mundo.
La Argentina conoce de manera directa y dolorosa las consecuencias del terrorismo promovido por Irán. Los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y contra la AMIA en 1994 constituyen heridas abiertas en la memoria colectiva nacional y representan algunos de los ejemplos más trágicos del accionar del terrorismo internacional patrocinado por ese régimen.
En este contexto, la Organización Sionista Argentina expresa su firme e incondicional apoyo al Estado de Israel en estos momentos de extrema gravedad, en los que se ve obligado a defender a su población frente a amenazas existenciales permanentes. Ningún Estado soberano puede permanecer pasivo frente a quienes proclaman abiertamente su intención de eliminarlo.
Reafirmamos nuestra plena solidaridad con la población israelí en este momento difícil, nuestro compromiso irrenunciable con la memoria de las víctimas del terrorismo y nuestra convicción de que la paz solo será posible cuando cesen la violencia, el extremismo y el patrocinio estatal del terror.
Rezamos por la seguridad del Estado de Israel, por la protección de sus ciudadanos y por un futuro en el que los pueblos de la región puedan vivir en libertad, convivencia y paz.
