
“Volver a comenzar de nuevo”: Rosh Hashaná 5787
10 de septiembre, 2026
Por Guido Maisuls
Queridos Amigos.
En estos momentos tan especiales y complejos que estamos viviendo estoy escuchando una melodía penetrante, de esas que se te prenden en el alma, de aquellas que te trae profundos recuerdos de la vida.
De pronto imagino azorado al rugoso y desgastado almanaque, maltrecho de tantas anotaciones, tachaduras y otros manoseos y veo que ya le está quedando muy poco hilo en su maltratado carretel mientras el fin está amenazando seriamente su largo año de existencia.
De pronto nace de la nada, una brillante luz que da vida a mis sentidos, un brillante letrero dorado con una sorpresiva leyenda:
Rosh Hashana 5787: al atardecer del 11 de septiembre de 2026
Todo tiene un principio, todo tiene un final, todo lo que empieza algún día siempre termina en algún lugar pues la vida nunca fue una historia sin final.
“A toda cuestión le he visto final”
David (Tehilim 119:96)
Rosh Hashana quiere decir literalmente la cabeza del año y no es precisamente lo mismo que año nuevo.
Y ya que estamos hablando de cabezas, debemos acordarnos de la costumbre que viene de nuestros antepasados de comer cabeza de pescado o de cordero en la primera noche de la festividad. Por eso, antes de comer se bendice: “Quiera ser Tu Voluntad, que podamos ser cabeza y no rabo”.
Siempre me preguntaba qué evento importante conmemoramos en esta popular cabeza del año, en este primer día de Tishrei, en este volver a empezar. Y la respuesta oficial que obtuve fue muy sencilla y literal:
Hace 5787 años atrás, en este preciso día, Dios creó a Adam Harishón (Adán) y su mujer Javá (Eva). Este primer día de Tishrei es el cumpleaños 5787 del ser humano.
“Y formó el Eterno Elokim al humano, polvo de la tierra. Y sopló (vaipak) en sus narices aliento de vida, y el humano llegó a ser un ser viviente.” (Bereshit / Génesis 2:7).
Pero realmente: ¿Quienes somos los seres humanos?
Me decía mi querida e inolvidable abuela Sara: “puedes estudiar, trabajar, viajar, amar, vivir y soñar, puedes hacer todo lo que desees y lo que sientas pero al final deberás ser nada más y nada menos que un mentch, un ser humano íntegro y derecho”
Hoy, yo ya descubrí quién somos y el saberlo me hace muy feliz, me hace sentirme realizado, somos lo que siempre deseamos y pudimos llegar a ser. Somos simplemente, “seres humanos”.
“Amado es el ser humano, pues fue creado a imagen de Dios…” Rabbí Akiva (Mishna Avot 3:14)
Desde entonces transcurren inexorablemente nuestras humanas vidas por todos los misteriosos y repetitivos senderos de la historia, los cotidianos caminos de todos los días, de todas las generaciones, incluida la nuestra:
“Generación va y generación viene, más la Tierra permanece siempre igual. El Sol se levanta, y se pone el Sol, y vuelve a su lugar y nace de nuevo. Lo que fue y lo que ha de ser, lo que se hace, eso se volverá a hacer. No hay nada nuevo bajo el Sol.” Eclesiastés 1:4
Entonces se me ocurrió preguntarle a la Inteligencia artificial ¿Quien soy yo? ¿Quién es Guido Maisuls?
Y me contestó lo siguiente:
Según Guido Maisuls, en su texto “¿Por qué avergonzarse de ser judío?”, ser judío hoy es esto:”Creo que el Judaísmo no es una religión solamente como se lo entiende en occidente, es mucho más, es un estilo de vida y por lo tanto no es un dogma, es una cultura viva y dinámica.” “Creo que ser un judío hoy, es una opción de vida, es ser un irremediable rebelde que nada eternamente contra la corriente del conformismo, de la mediocridad, de la corrupción y de la maldad de los hombres.” “Es oponerse activamente a las injusticias que percibimos en nuestra rutina cotidiana, es trabajar incansablemente desde nuestras imperfecciones y debilidades para ser una luz entre las naciones, es atreverse desde nuestros humildes lugares a hacer de este mundo un lugar realmente digno de ser vivido.” Y lo resume en una frase: “Ser judío es fundamentalmente sentir: El orgullo de ser.”
¿Volver a comenzar de nuevo? Si, ¡Volver a comenzar de nuevo! ¡Como siempre lo hice!
Manzanas, granadas y miel.
¡SHANÁ TOVÁ UMETUKÁ!
שנה טובה ומתוקה
¡Un año bueno y dulce!
