La peste negra y la búsqueda del chivo emisario: los judíos

La peste negra y la búsqueda del chivo emisario: los judíos

Año 1350: Europa era terriblemente castigada por una enfermedad terriblemente devastadora, la peste bubónica o peste negra.

La peste negra fue la pandemia más devastadora en la historia de la humanidad que afectó a Europa y Asia en el siglo XIV entre 1347 y 1353. La terrible plaga afectó a millones de personas y diezmó a casi la mitad la población europea.

Peire Lunel de Montech escribió alrededor de 1348 durante el pico máximo de la peste en Toulouse: “Murieron por cientos, tanto de día como de noche, y todos fueron arrojados en… zanjas y cubiertos de tierra. Y tan pronto como esas zanjas se llenaron, se cavaron más. Y yo, Agnolo di Tura… enterré a mis cinco hijos con mis propias manos… Y murieron tantos que todos creyeron que era el fin del mundo”

Entonces ocurrió lo que siempre ocurre, la búsqueda del chivo emisario: los judíos.

Acusaron a los judíos de haber envenenado los pozos de agua y de intoxicar el aire, de haber provocado la peste y entonces se desataron los pogromos y las matanzas de judíos.

En abril de 1348 en Toulon, Francia, el barrio judío fue saqueado y 40 judíos fueron asesinados.

En 1349 las persecuciones se extendieron como reguero de pólvora por toda Europa, desde España hasta Alemania.

El 14 de febrero de 1349, el “Día de San Valentín”,  2.000 judíos fueron quemados vivos en Estrasburgo. En agosto del mismo año, las comunidades judías de Mainz y Colonia fueron completamente exterminadas.

En el año 1351, 60 importantes comunidades judías y 150 comunidades judías más pequeñas habían sido totalmente destruidas por más de 350 masacres, es decir la extinción casi total de las comunidades judías europeas de aquella época.

¿Por qué los judíos fueron sospechosos de la peste negra?

Los cristianos notaron que los judíos habían perdido muchas menos vidas que ellos y junto a los prejuicios antisemitas de siempre los señalaron como el chivo emisario perfecto pero lo que no lograban comprender es que se debía a sus milenarias prácticas higiénicas

En la Europa medieval no existían las más mínimas nociones de higiene en la prevención de las enfermedades porque la gente ni siquiera se bañaba regularmente mientras tanto los judíos observaban el lavado ritual: La Tevilah o inmersión de cuerpo completo en una mikve y el netilat iadaim que es el lavado de manos prescripto en la Torah, ampliamente debatido en la Mishná y en el Talmud.

Los judíos que no habían sido muertos por la peste o masacrados en las matanzas abandonaron sus hogares y se exiliaron  de Francia, Inglaterra y Alemania y se dirigieron hacia la Europa del Este en búsqueda de una nueva oportunidad de vida.

El poeta italiano Petrarca se lamentaba así de la peste negra: “Considera lo que hemos sido y lo que ahora somos… ¡Dónde estáis amigos queridos! ¡Dónde los rostros amados! Éramos una multitud, ahora estamos casi solos…”

Servicio judío de opinión e investigación periodística
www.identidades.com.ar

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Comentarios de: “La peste negra y la búsqueda del chivo emisario: los judíos”

  1. Me apena profundamente que el pueblo elegido haya sido crónica y continuamente acusado de sucesos inmerecidos, alienado, perseguido, masacrado y vilipendiado. A pesar de lo anteriormente mencionado, los judios han sobresalido en todos los campos de las ciencias exactas y han hecho aportes sobresalientes para el desarrollo y bienestar de la humanidad. Han fertilizado el desierto, y “han hecho crecer cien millones de árboles”, como describió Salvatore Adamo en una de sus exquisitas canciones. Démosles las gracias por todas sus contribuciones en pro de la especie humana en lugar de ver en ellos el origen de las desgracias. Los gentiles tenemos mucho que aprender de sus hábitos de higiene que les han evitado un sinnúmero de enfermedades.

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