Superman Un Superhéroe Judío

Superman
Un Superhéroe Judío

Los creadores de Superman  fueron dos adolescentes judíos de Cleveland,  Estados Unidos llamados Joe Shuster y Jerry Siegel en 1933, en esa época donde el emblema de los débiles del mundo, el pueblo judío, estaba amenazado por la destrucción proveniente de Hitler y el nazismo.

Superman o Kal-El (La voz de Dios) era originario del planeta Kriptón y descendía de un padre como Jor-El (Hoyo de Dios), un sabio científico que advertía de la   inminente destrucción de Kriptón pero nadie lo escuchaba,  a semejanza de los profetas de Israel cuando anunciaron la destrucción de su país y la diáspora de su pueblo.

“Jamás estarás solo. Viajarás muy lejos, mi pequeño Kal-el, pero no te abandonaré ni cuando la muerte nos lleve. La riqueza de nuestras vidas pasará a ti. Todo lo que tengo, lo que he aprendido, mis sentimientos, todo eso y más pasará a ti, hijo mío. Seré tu compañero todos los días de mi vida. Harás de mi fuerza la tuya. Verás mi vida a través de tus ojos y yo la tuya a través de los míos. El hijo se convertirá en padre y el padre, en hijo. Este es mi legado, todo lo que puedo darte, Kal-El.” (*)

Su planeta de origen fue destruido por una gran catástrofe y Superman se salvó en un arca enviado por su padre al planeta Tierra, tal como Moisés cuando fue salvado de una muerte segura al ser enviado por su hermana Miriam en una cesta de mimbre a través del río Nilo y ser adoptado por una princesa egipcia que lo convirtió en un miembro de la real familia faraónica.

El bebé de Kriptón fue encontrado y adoptado por el matrimonio Kent, una familia de campesinos, quienes lo llamaron Clark Kent. Al crecer, Clark fue descubriendo habilidades y poderes sobrehumanos que lo convierten en Superman, haciendo uso de sus asombrosos poderes para luchar por la verdad y la justicia.

 “¿Quién es? ¿De dónde ha salido? ¿Por qué lleva una “S” en el pecho? ¡Aquel que consiga una entrevista con él habrá conseguido la noticia más importante desde que Dios habló con Moisés!”. (*)

Ya mayor, Clark es el reportero del periódico El Planeta y un notable escritor de libros en la ficticia ciudad de Metrópolis. Es un refugiado de un mundo distante y destruido, adaptándose como puede a esa nueva sociedad adoptiva.

Vive en la diáspora,  esa Tierra que   es  su planeta de adopción, que aunque ame, sigue añorando su planeta de origen: Kriptón. Su existencia es desgarrada entre dos mundos muy distantes y diferentes y tiene dos identidades, en su cotidiana rutina es débil, tímido y temeroso pero cuando tiene que actuar por sus verdaderos objetivos, la justicia y la razón,   se transforma en un súper hombre, en el hombre de acero, en el paladín de la ética y de la justicia.

Tiene dos nombres, Kal-El es su verdadera identidad de origen y Clark Kent es su presencia cotidiana en una nueva sociedad donde se encuentra inmerso, percibiendo ya desde muy joven de que cuenta con fuertes motivaciones en  lo espiritual, lo ético y lo cultural además de sus superpoderes físicos.

“Vive como si fueras uno de ellos Kar-El. Averigua donde son necesarios tu fuerza y tu poder pero conserva siempre en tu corazón el orgullo de tu origen. Ellos pueden ser un gran pueblo Kar-El, desean ser un gran pueblo, solo necesitan la luz que les muestre el camino. Por esta razón sobre todas, por la capacidad que tiene para hacer el bien te he enviado a ellos a tí, mi único hijo (Jor-El)” (*)

Los ciudadanos bien intencionados lo admiran y valoran pero los malvados villanos lo odian y trabajan incansablemente para destruirlo aunque nadie conoce a ciencia cierta su verdadera esencia, su origen y sus proyectos futuros.

“Ellos pueden ser un gran pueblo Kar-El, desean ser un gran pueblo solo necesitan la luz que les muestre el camino. Por esta razón sobre todas, por la capacidad que tienen para hacer el bien te he enviado a ellos, a ti mi único hijo”. (*)

Para poder mantener sus atributos especiales debe vivir de acuerdo a ciertas leyes fundamentales, no puede estar en contacto con la kriptonita verde, la principal arma de sus archienemigos, porque lo debilita y puede llegar a matarlo.

Sin lugar a dudas, la misión de Superman en la Tierra es muy clara y precisa, es utilizar todos sus superpoderes para defender a toda la humanidad de los enemigos de la verdad, de la justicia y de la libertad, con una eterna gratitud a esa Tierra y a esa familia Kent que lo cobijaron y lo protegieron y así algún día retornar y volver a reconstruir ese ancestral planeta destruido que fuera su hogar ancestral de origen: Kriptón o el Israel terrenal.

“Ser Luz para las Naciones en la Tierra y luego retornar a vivir en Paz en su planeta de origen: Kriptón”

Queridos lectores, cualquier semejanza comparativa entre la supuesta ficción fantasiosa del hombre de acero y la realidad de la epopeya gloriosa del pueblo ancestral que fue expulsado de su Tierra Prometida hace mas de 2000 años atrás, esa nación dispersa y débil en su obscura diáspora pero que logra al fin reconstruir su hogar nacional en su Kriptón añorado puede ser una simple coincidencia.  ¿O no?

De lo que realmente, yo no tengo ningún lugar a dudas es que el hombre de acero además de ser el paladín de la verdad y la justicia universal es  la reencarnación del legendario y visionario líder judío de todas las épocas.

Superman
Un Superhéroe Judío
Ser Luz para las Naciones en la Tierra y luego retornar a vivir en Paz en su planeta de origen: Kriptón”


Guido Maisuls
Servicio judío de opinión e investigación periodística
www.identidades.com.ar

 

(*)  Superman (Frases) :: CINeol

//www.cineol.net/frases/693_Superman

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